Trata de imaginar esta situación. Imagina que te ofrecen una oportunidad laboral y profesional distinta, a priori, disonante, un puesto de trabajo en una compañía donde las condiciones son otras.

  • Cobras el sueldo base, pero vas a un porcentaje de los beneficios de la empresa, proporcional a tu responsabilidad (no jerárquica, sino funcional y productiva). Por lo que si la empresa prospera, cobrarás más que la mayoría de los trabajadores de tu sector.
  • El éxito de la compañía se basa en la motivación, el talento, la creatividad y la profesionalidad del personal. Su mayor inversión es el capital humano.
  • Se da la misma importancia en las instalaciones donde desempeñas tus funciones a las zonas propias de trabajo como a las zonas de descanso, inspiración y, por qué no, diversión.
  • Trabajas por objetivos y no tienes ningún tipo de horario. Vas cuando lo consideras y tienes a tu disposición todo tipo de herramientas online y de teletrabajo. Tu única obligación es asistir a una reunión semanal de coordinación y puesta al día.
  • No hay organigrama. La compañía se organiza en células operativas donde hay un “líder” que organiza el trabajo por cada una de ellas y todos los trabajadores del grupo son iguales en derechos y deberes.
  • Por votación, en cada grupo se puede “nominar” a algón trabajador que genere mal ambiente en el trabajo, que no rinda lo suficiente o que sea un lastre para el conjunto. Este trabajador podría cambiar de grupo o bien salir de la compañía. Esta regla puede afectar al propio líder del grupo.
  • No existe ningún tipo de indemnización por despido.

¿Aceptarías estas condiciones? ¿Y si las empresas del futuro se dirigieran a este modelo? ¿Funcionaría? ¿Podría ser este el modelo funcional de la nueva empresa 3.0?

Julio de la Rosa

Julio de la Rosa

Prensa, Eventos y Socio Co-Fundador at NexGlobal
Apasionado de la comunicación y las personas, mi hábitat natural es trabajar rodeado de ellas, eterno radioaficionado, EA8BVF, descubro en las redes sociales un sitio donde seguir comunicando.

Buscaba un lugar dónde hacer lo que más me gusta; antes fotógrafo, comercial, vendedor, técnico y siempre autodidacta, siempre persiguiendo otras experiencias, voluntario para cualquier proyecto apasionante. Me formé en protocolo y comunicación. En Nex he encontrado ese lugar, aporto optimismo a mis compañeros y a todo el que se acerca a nosotros, he de reconocer que me gusta.

Siempre incansable, llego a parecer una navaja suiza, con una solución para todo o casi todo.
Julio de la Rosa
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