Si hay algo que nos ha diferenciado con respecto a nuestros competidores no es ni nuestra habilidad SEO ni la calidad de nuestro gran fotógrafo ni la exquisita preparación de nuestros programadores ni la habilidad de redactora de nuestros periodistas ni la excelente visión de nuestro diseñador, sino todo eso junto e integrado en un único equipo trabajando al unísono hacia los fines establecidos junto con el cliente.
Es habitual que nos lleguen, no sólo pequeñas, sino también medianas o grandes empresas a pedir “una web”. No es raro que estos nuevos y potenciales clientes nos lleguen rebotados de experiencias anteriores no del todo agradables ni satisfactorias. Y, en líneas generales, lo que observamos es falta de visión. Es decir, cuando tú quieres una web para tu comercio, negocio, producto, servicio o lo que sea, ¿qué es lo más importante? ¿Su posicionamiento? ¿Un diseño innovador e impactante? ¿Su contenido? ¿Qué técnicamente sea correcta? ¿Qué tenga un feisbú? Según la especialización de a quién preguntes te responderá. Si la cuestión se la planteas a un fontanero te dirá que lo más importante de tu web son las cañerías del baño, si me permites la ironía. Y no es que el fontanero se equivoque. Sucede que únicamente está viendo y trasladando su enfoque, correcto, pero sesgado.
Ya hace mucho que los profesionales que trabajamos y nos involucramos de una manera u otra en la presencia de una marca en la red deberíamos haber trascendido nuestra especialización y deberíamos estar trasladando un mensaje más integrador y absolutamente estratégico. Una web debe formar parte de una estrategia digital, que a su vez debe formar parte de un plan de marketing que a su vez debe estar orientado a empujar un plan de negocios o de proyecto. Una web es, en definitiva, una herramienta que se desarrolla como consecuencia de habernos planteado unos objetivos desde ese punto de vista de estrategia de negocio o proyecto al que me refería en la frase anterior.
Partiendo del objetivo estratégico sabemos hacia dónde debe encaminarse su desarrollo. El diseñador sabrá para qué, con qué fin, debe plantear un mockup, el programador sabrá que plataforma de base deberá utilizar, los content managers tendrán claro cómo deben plantear el objetivo, el SEO podrá definir los términos estratégicos, el responsable de equipo podrá diseñar un plan de comunicación que acometa ese objetivo. El responsable del SEO deberá coordinarse con los que generan y redactan los contenidos, todos ellos con el programador, el programador deberá ser uña y carne con el diseñador, el fotógrafo y el cámara deberán estar al paso de todo el equipo. Hasta las fotografías cambiarán su enfoque y su edición según la estrategia global. Hacer una web es eso y no otra cosa. O al menos hacer una web que aspire a cumplir unos objetivos y se desarrolle para una organización, privada o pública.
Y lo más divertido, su desarrollo no para el día de su publicación. El análisis y la retroalimentación debe ser continuos. La web debe crecer en contenido constantemente. Debe socializar, llegar allí donde los potenciales usuarios / consumidores / clientes están para atraerlos hacia esa sede virtual que es nuestro sitio web. Porque en ese objetivo estratégico que marca hacia dónde navegaremos, cómo desarrollaremos, siempre está esa persona que al final escribe en su navegador lo de www. y pierde casi 3 minutos de su vida navegando por casi 3 páginas de media, rellena un formulario, se inscribe en una newsletter o hace uso de un carrito de compra. Él y ella son los grandes objetivos perseguidos. El plan de negocio que derive en el plan de marketing que marca el ritmo a la estrategia digital que establece cómo será nuestra web gira entorno a él y ella. Y es nuestro cliente, quien nos contrata para el desarrollo de la web y de la comunicación quien mejor lo conoce y quien mejor lo segmenta.
Así que si estás pensando en tu web la pregunta es, ¿qué es lo más importante? ¿Qué es mejor para tu organismo? ¿El pan blanco o integral? Nosotros ya lo tenemos claro.
Ángel Cabrera

Ángel Cabrera

Project Manager y Socio Fundador at NexGlobal
Apasionado de la comunicación, con especial devoción por la palabra escrita y leída, tras década y media centrado en la programación web (1996) fui moviéndome hacia lo que más me apasionaba, las personas y como forman redes interconectadas a través de las que viaja la información, a la vez que este viaje transforma y dota de vida al mensaje.

Ya era community manager antes de que se acuñara la palabra. Con ella descubrí un apelativo para lo que hacía (antes del boom de los social media) en la red, en foros, en listas de distribución, en tablones de anuncios, en servicios de suscripción...

Nex es eso, personas y comunicación. Muy personal...
Ángel Cabrera

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Apasionado de la comunicación, con especial devoción por la palabra escrita y leída, tras década y media centrado en la programación web (1996) fui moviéndome hacia lo que más me apasionaba, las personas y como forman redes interconectadas a través de las que viaja la información, a la vez que este viaje transforma y dota de vida al mensaje. Ya era community manager antes de que se acuñara la palabra. Con ella descubrí un apelativo para lo que hacía (antes del boom de los social media) en la red, en foros, en listas de distribución, en tablones de anuncios, en servicios de suscripción... Nex es eso, personas y comunicación. Muy personal...
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